Durante mucho tiempo, viajar parecía significar correr contra el reloj: visitar la mayor cantidad de lugares posibles, sacar cientos de fotos y volver a casa con la sensación de que las vacaciones pasaron demasiado rápido. Hoy esa idea está cambiando. Cada vez más viajeros eligen escapadas de tres o cuatro noches para desconectar de verdad.

